LA PERSONALIDAD DE CADA HOGAR (2ª PARTE)

Fábrica y Mojácar: memoria, verano y vida familiar

Dos formas de transformar una casa desde quienes la habitan

En Estudio LUX creemos que cada proyecto es una historia distinta. La arquitectura se adapta a las personas, a sus rutinas y a sus deseos. En esta entrega de LUX Magazine exploramos cómo dos viviendas tan diferentes —Fábrica y Mojácar— reflejan dos maneras de entender la vida: una más introspectiva y académica, otra más abierta y luminosa.

 

Fábrica: una casa industrial que conserva la historia familiar

En Fábrica, una familia numerosa necesitaba espacio, resistencia y calidez. El proyecto recuperó vigas de hormigón, columnas de hierro colado y ladrillo visto, pero mantuvo —como gesto central— el sofá y el mueble de televisión de siempre. Ese mobiliario se convirtió en el punto de partida para una casa que respira memoria y carácter.

El ambiente general es más académico y sereno. Una biblioteca corrida recorre el muro de ladrillo, creando un eje visual que acompaña la vida diaria. El rincón de lectura se abre bajo una luz cálida, pensado para estudiar, trabajar o simplemente leer en silencio. El espacio de estudio se integra con el salón, formando una zona donde la familia puede concentrarse, investigar, escribir o compartir momentos más tranquilos.

Aquí, la arquitectura se vuelve un refugio intelectual: un lugar donde el hormigón y la madera recuperada dialogan con los libros, los objetos familiares y la historia de quienes viven allí. El moodboard lo expresa así: “El sofá y el mueble de televisión se conservan como ancla de memoria.” La memoria también es un material de proyecto.

 

Mojácar: verano, luz y vida al aire libre

En Mojácar, la prioridad era otra: el verano. Una familia con niños quería una casa para andar descalzos, comer todos juntos y mirar al Mediterráneo desde cualquier rincón. La arquitectura respondió con teca clara, cerámica pintada a mano, colores vivos y una terraza que funciona como extensión del salón.

El espacio se organiza en torno a la zona de relax y televisión, donde los sofás y los pufs en cuero coral y turquesa invitan a descansar tras la playa. La terraza es el verdadero corazón de la vivienda: un lugar para las cenas largas, las risas y las vistas al mar. Desde la vuelta de playa hasta la siesta con la persiana entornada, todo está pensado para vivir sin prisa.

Mojácar es una casa que respira aire salado, luz natural y vida familiar. El moodboard lo resume: “La casa como base de operaciones del verano.” Aquí, la arquitectura se vuelve ligera, fresca y luminosa porque así se vive el tiempo estival.

 

Dos proyectos, dos estaciones de la vida

Fábrica es invierno, memoria, recogimiento y estudio. Mojácar es verano, luz, aire salado y descanso.

Ambas casas nacen de familias con necesidades muy distintas, y ambas muestran cómo la arquitectura se adapta a las rutinas, los objetos y los ritmos de cada hogar.

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