En pleno corazón de Almería, a escasos metros de la Calle Trajano, histórica vía de transición entre la ciudad tradicional y la trama contemporánea— se sitúa este inmueble singular. La Calle Bordiú, de carácter peatonal y marcada vocación residencial, conserva una traza urbana profundamente arraigada, donde la orientación y la escala contribuyen a una atmósfera serena y luminosa.
Esta casa señorial almeriense de 1910, es un ejemplo representativo de la arquitectura doméstica ecléctica de principios del siglo XX. Su fachada, ordenada en dos alturas y articulada mediante un eje de simetría central, anuncia la presencia de un interior estructurado en torno a un patio‑escalera con una elegante escalera de forja y remates en madera, pieza original que testimonia la tradición artesanal de la época. El acceso se realiza a través de un arco de cantería que introduce al visitante en el núcleo principal de comunicación vertical, donde se percibe la nobleza constructiva del inmueble.
La intervención transforma el antiguo caserón en un conjunto de viviendas contemporáneas que respetan la esencia del edificio original, potenciando su espacialidad y su relación con la luz. Todas las unidades cuentan con ventilación cruzada gracias a la presencia de patios interiores y disponen de solárium privado en cubierta, recuperando la conexión histórica entre vivienda mediterránea y espacio exterior.
Las viviendas de 2 dormitorios, con 67 m² construidos, se organizan en salón‑comedor, cocina abierta, patio interior propio y solárium en cubierta. La altura original de los techos, superior a 3,5 metros, aporta una sensación de amplitud excepcional, reforzando la identidad señorial del inmueble y generando una calidad espacial difícil de encontrar en edificaciones contemporáneas.
La vivienda de 3 dormitorios, con 109 m² construidos, se estructura en dos ámbitos diferenciados; una zona de día compuesta por salón, cocina‑comedor con patio anexo y aseo de cortesía. Y una zona de noche formada por dos dormitorios sencillos, un dormitorio principal con vestidor y un baño completo.
El resultado es una intervención que combina respeto patrimonial, precisión técnica y una lectura contemporánea del habitar mediterráneo, donde la luz, la proporción y la materialidad se convierten en protagonistas.